Reseña: Cats

Reseña: Cats

Un encuentro masivo de estrellas que genera una supernova descomunalmente desastrosa y perturbadora visual y narrativamente

Director: Tom Hooper

Protagonistas: Francesca Hayward, Taylor Swift, Idris Elba

Género: Musical

Duración: 110 mins

Estreno: 26 de diciembre del 2019

Una obra superexitosa; Tom Hooper, director ganador del Oscar por “El discurso del rey“; las también ganadoras del premio de la academia Jennifer Hudson y Judi Dench, el 2 veces nominado a la estatuilla Ian McKellen; los reconocidos en los Globos de Oro: Idris Elba y Taylor Swift; y la bailarina principal del The Royal Ballet, Francesca Hayward… y todo se resume en una palabra: Desastre.

Una tribu de gatos debe decidir como cada año quién de los gatos ascenderá a Heaviside Layer y así poder renacer y volver en una nueva vida.

Bien dicen que el que mucho abarca poco aprieta y no por juntar, sumas. Un elenco multiestelar, bailarines, cantantes y un musical que parecía a prueba de todo, y aun así “Cats” nació sin vida desde sus adelantos.

El principal problema, el más inquietante, evidente e imposible de olvidar, a diferencia de otros errores que pueden asimilarse a lo largo de cualquier cinta, es sin lugar a dudas sus efectos visuales. No hay un solo momento que la cinta no nos recuerde un videojuego antiguo, pixeleado, de atmósfera siniestra robotozado y carente de expresiones faciales.

Y con ello se eliminan automáticamente cualquier rastro histriónico de los protagonistas. Con eso la película despoja a los actores de sus herramientas y hacen irrelevante su participación. Pero la masacre no termina ahí. Porque precisamente este musical sacrifica también las voces a favor de nombres reconocidos y las canciones adolecen de interpretaciones vacias, sin sentimientos y notas que no alcanzan a cubrirse.

Esta adaptación de “Cats” vuelve ordinarias y carentes de emoción sus canciones, pero a la vez les roba el mensaje a sus letras al cortar la historia en una edición que vuelve a la narración una fábula sin sentido ni profundidad, donde se pierde el paralelismo entre los humanos y los felinos y las diferentes personalidades que cada uno adopta.

Con un par de minutos lúcidos James Corden y Swift ofrecen ligeros chispazos entretenidos que se pierden en un mar de inexistentes interpretaciones vocales y rostros fijos perturbadores, y los 3 escenarios que en su afán de recordarnos los escenarios de un teatro nos limitan, la hace lucir como dibujos animados de bajo presupuesto para niños y nos genera la pregunta última: ¿para qué hicieron esta adaptación?

Si no estás relacionado con la obra original este no debería ser tu primer acercamiento, pero si no eres nuevo en esta representación felina…bueno, tampoco es para ti. Quizás la mayor contribución de la cinta de Hooper será servir de ejemplo de todo lo que no hay que hacer en el cine y, quién sabe, quizás un día sea un clásico de las producciones tan malas que son “buenas”, hermana de “The Room“.