Reseña: Dolittle

Reseña: Dolittle

Con algunas risas pero sin objetivo, sin ganas y sin aportación alguna, es un lunes godín para Robert Downey Jr.

Director: Stephen Gaghan

Protagonistas: Robert Downey Jr., Antonio Banderas, Michael Sheen

Género: Acción, aventura, comedia

País: Estados Unidos

Duración: 101 mins

Estreno: 31 de enero de 2020

Alejado de la gloria de los Oscares de “Tráfico” que coescribiera el también escritor y director de esta cinta, Stephen Gaghan, “Dolittle” es una cinta que genera una que otra risa pero que, en general, se siente dispensable, sin objetivo, sin motivaciones, como un día más en la oficina de Robert Downey Jr. un lunes a inicio de mes.

El Dr. John Dolittle vive solo detrás de los muros de su exuberante mansión en la Inglaterra del siglo XIX. Su única compañía proviene de una variedad de animales exóticos con los que habla a diario. Pero cuando la joven reina Victoria se enferma gravemente, el médico excéntrico y sus amigos peludos se embarcan en una aventura épica en una isla mítica para encontrar la cura.

¿Quién pidió un nuevo remake de la historia del doctor Dolittle? Esa es la pregunta con la que uno inicia la aventura de esta producción que termina sin resolver la duda y generando una nueva ¿para qué hicieron un nuevo remake de esta franquicia que luce tan forzada?

“Dolittle” es la suma de factores adversos que generan una película por la que, si se quiere ver, más vale esperar al formato casero para mirarla en segundo plano mientras se desayuna.

La historia es tan sencilla como ilógica: un doctor Dolittle refugiado en su mansión sale de su madriguera porque -casualmente- es la única esperanza para salvar a la reina enferma y no perder su santuario y -casualmente- la cura esta en un lugar remoto e inaccesible que-casualmente- solo Dolittle podría alcanzar debido a su difunta esposa. Ya está, todo casual, nada justificado.

Y los personajes, un Robert Downey Jr. que recuerda a las actuaciones más genéricas de Johnny Deep en las ultimas entregas de Piratas del Caribe; un villano súpervillano y acartonado interpretado por Michael Sheen, y dos jovenzuelos cuya única función es limitarse a mirar con asombro las destrezas de su héroe.

Y por supuesto, la característica más característica del Dr. Dolittle. En un intento por retratar de una manera cuasirealista la comunicación de Dolittle con las diferentes especies animales, la cinta se torna forzada y extraña con varios momentos guturales de los protagonistas del que solo logran salir por algunas de las criaturas de CGI carismáticas, si bien al final terminan por recurrir a chistes de pastelazos y gases.

De las películas se puede decir mucho, pero “Dolittle” muestra poca capacidad para entretener incluso en su propio universo descabellado, al menos hablando del entretenimiento que te mantenga 100% pendiente de lo que transcurre en pantalla. Parece enfocado en un sector infantil o, como digo, para un rato en el que no puedas otorgarle toda tu atención. El costo de la producción se nota, pero el corazón está ausente por doquier.