Reseña: El baile de los 41

Reseña: El baile de los 41

Cine mexicano de época que sorprende con una fotografía imponente a la que no alcanza su guion y por poco sus protagonistas

Director: David Pablos

Protagonistas: Alfonso Herrera, Emiliano Zurita Bach, Mabel Cadena

Género: Drama, histórico

Duración: 97 mins

Estreno: 19 de noviembre del 2020

En un mar de cintas mexicanas de poco riesgo e historias similares, David Pablos se arriesga dirigiendo “El baile de los 41”, cinta de época que incluso con sus bemoles retrata uno de los episodios de la historia mexicana que ejemplifica por un lado al autoritarismo de un gobernante y por otro, la intolerancia hacia la comunidad LGBT.

A finales del siglo XIX, Ignacio de la Torre se casa con la hija del presidente de México, Porfirio Díaz. Ignacio lleva una doble vida: es miembro de una sociedad clandestina mientras asciende en el tradicional mundo de la política. El delicado balance se sostiene hasta que conoce a Evaristo, el miembro 42 de la sociedad. Los secretos salen a la luz y todo culmina en una escandalosa redada policial en una de sus fiestas: el baile de los 41.

Empecemos por lo simplemente sublime: locaciones, vestuarios, maquillaje, fotografía y hasta sonido. Simplemente te transporta a inicios del siglo pasado. Los detalles de producción se encuentran en cada rincón en el que podemos mirar retratada la alta sociedad de inicios de 1900, las calles de la ciudad, sus casas, sus palacios, sus transportes. Acompañamos las caminatas de los personajes y escuchamos a los comerciantes, el paso de caballos, el canto de las aves.

Miramos su día a día y los cambios de ropa que seguramente significaron un reto tanto por su detalle como por su número. Incluso cuando solo forman parte de unos segundos del metraje. Las cortinas, las luces, el piano y su sonido estridente. Porque “El baile de los 41” también mezcla los sonidos con música y silencios, pero es el piano el que sobresale con sus notas que denotan angustia, mal tocadas a propósito para reflejar la perdida de cordura.

Como parte de la historia porfiriana -no- oficial de México, el baile de los 41 representa esa lucha constante hasta nuestros días por parte de un sector señalado y que incluso hoy en día ni siquiera encuentra en el territorio los mismos derechos y libertad de unión. En ese sentido la cinta protagonizada por Alfonso Herrera significa una voz más para dar a conocer el evento, si bien se queda corta, solo rasga la superficie y no llega a la altura de unas escenografías que se encuentran en otro nivel. Y ese puede ser un problema.

Este punto podría ser trivial en una cinta que al final logre ser entretenida y, si bien tiene una primer hora lenta, “El baile de los r41” lo es. Sin embargo, toda su producción no viene acompañada de profundidad en su historia, una historia que merecía ser una protesta también. En momentos cruciales los personajes se dirigen hacía sus destinos sin mucha explicación y las actuaciones, sin ese trasfondo faltante, lucen telenovelescas, exageradas. El mensaje se pierde por momentos.

Esto no parece ser resultado de las habilidades histriónicas de sus protagonistas, Mabel Cadena tiene instantes de catarsis total que erizan la piel, pero la falta de desarrollo de personajes hace que no se comprendan del todo sus acciones y pasiones. El amorío entre Ignacio y Evaristo es, por ejemplo, bastante circunstancial e inexplicablemente intenso. Es decir, el amor no es lógico, pero aquí lo es menos.

“El baile de los 41” es una cinta que podría dejar a deber en puntos que podrían haberla hecho una obra maestra, pero es un paso temerario de los que necesita el cine nacional para progresar en su historia cinematográfica y, principalmente, cultural.