Reseña: Judy

Director: Rupert Goold

Protagonistas: Renée Zellweger, Jessie Buckley, Finn Wittrock

País: Reino Unido

Género: Biografía, drama, romance

Duración: 118 mins

Estreno: 17 de enero del 2020

Renée Zellweger. En eso se define, para bien y para mal, la cinta basada en la vida de Judy Garland. Bajo la dirección de un poco experimentado Rupert Goold, “Judy” se siente como una puesta en escena con poco sentimiento y protagonistas acartonados que por 2 horas Zellweger carga y logra disimular con una interpretación apasionada que si duda le hicieron merecedora del Globo de Oro y que hace más frustrante no haber tenido una adaptación a la altura.

Durante el invierno de 1968, treinta años después del estreno de ‘El mago de Oz’, la leyenda Judy Garland llega a Londres para dar una serie de conciertos. Las entradas se agotan en cuestión de días a pesar de haber visto su voz y su fuerza mermadas. Mientras Judy se prepara para subir al escenario vuelven a ella los fantasmas que la atormentaron durante su juventud en Hollywood. A sus 47 años, se enfrenta en este viaje a las inseguridades que la acompañaron desde su debut, pero esta vez vislumbra una meta firme: regresar a casa con su familia para encontrar el equilibrio.

Goold toma la historia de un personaje reconocido y aborda su decadencia desde el punto de vista de las causas que lo llevaron hasta ahí, llevandolo hasta la reinvindicación que realmente merece. Ese es un gran punto a favor que contrasta con todos los personajes secundarios poco o nada desarrollados que realmente no terminan por aportar algo relevante y que, en más de una ocasión, ni siquiera es posible comprender sus intenciones.

Por supuesto, la cinta debería enfocarse en Judy y como tal, ¿qué les puedo decir? Zellweger vuelve a la cima de la temporada de premios a casi 2 décadas de “El Diario de Bridget Jones” y “Cold Mountain“. Regresa absorbiendo la energía de Judy Garland y regalándonos una actuación sublime en cada segundo de tristeza y pesar, en las pocas chispas de felicidad de su personaje, en cada temblor de su cuerpo que nos convence de estar frente a un protagonista en crisis y dependencia, aquejada por los traumas del pasado, por una juventud robada, por una esclavitud disfrazada y abusos físicos.

Y Zellweger lo consigue incluso a pesar de no ser físicamente parecida a Garland. Nos muestra que lo importante es saber vender un papel, siendo constante ahí donde esta producción a veces adolece de un ritmo cortado, de elementos ambiguos de actores de reparto que pudieron hacer más sin robarle protagonismo a la estrella, incluso de la historia tan cruda de Garland que solo rasga su superficie.

“Judy” no es una mala historia, pero pudo aprovechar mejor una actuación magistral para convertirse en un clásico. Es la diferencia de profundidad entre su protagonista y el resto de los elementos lo que deja un sabor de boca agridulce. Tal vez es el brillo de su figura central lo que desestabilice lo demás… pero como sea que fuera el caso, una personalidad importante del pasado interpretada con tanta inspiración justifica el boleto de entrada.